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sábado, 17 de julio de 2010

Valentino Alta Costura otoño-invierno 2010/2011 Paris

Haute couture ya no es un para las damas adineradas de la alta sociedad. Maria Grazia Chiuri y Pier Paolo Piccioli apelan a un grupo de jóvenes que se comen el mundo y buscan la excelencia más allá de los largos vestidos de cocktail. Así, el dúo ganador de Valentino apostó por una propuesta babydoll en corto de marcado carácter Lolita, añadiendo al menú siluetas armadas, faldones y, cuando ya creíamos que los años sesenta habían muerto, vienen ellos y nos brindan una nueva y fresca interpretación de los felices 60´s. Como no podía ser de otra forma, las identificativas lazadas de Valentino adquieren tintes Minnie Mouse, aplicados a guantes, zapatos de punta afilada con kitten heels y vestidos miriñaque de rejilla. En The dark side of first love, así se llama la propuesta haute teen de Valentino, hay un poco de todo. Un poco de Valentino, un poco de Giambattista Valli, incluso un poco de Miu Miu -no hay más que ver la colección de invierno-, todo ello inteligentemente orquestrado para convencer al paladar más exigente.
Fuente: Revista Vogue.


Jean Paul Gaultier Alta Costura otoño-invierno 2010/2011 Paris

Si la temporada pasada el enfant terrible de la moda emprendía un viaje al etnicismo de los mares del Sur con una ecléctica propuesta con saber mexicano, filipino y caribeño, el otoño que viene se ha propuesto vestir a las féminas con el siempre favorecedor estilo chic parisien reinventado de una manera muy personal. Como no podía ser de otra forma el negro se ha convertido en una constante de su sofisticada propuesta, en la que no han faltado sus tailleur reinterpretados con una visión muy actual y presentados con la mejor embajadora del estilo pin-up, Dita Von Teese, musa inconfundible del desfile. Aunque la primera parte del desfile ha cedido el completo protagonismo al minimalismo del negro –salpicado con exuberantes tocados de piel, prendas de cuero, turbantes con reminiscencias étnicas y pipas de fumar como accesorio fetiche de moda-, la segunda nos ha dejado ver al Jean Paul Gaultier más divertido con rotundos vestidos de escotes imposibles en la espalda teñidos en tonos flúor y piezas reducidas a la mínima expresión de tejidos livianos que rebosan dosis extremas de sensualidad. Sensualidad corroborada por el siempre infalibe rouge de labios, enseña de la estética más afrancesada. Una vuelta a los orígenes con París como telón de fondo y el savoir faire de la alta costura francesa.