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lunes, 19 de julio de 2010

Ética del vestido del siglo XXI

Cómo influyen ecología, redes sociales y crisis internacional en un vestuario que –según la autora de esta nota– asume su conciencia social y empieza a ser imaginado "para un cuerpo humano real".
Por: Susana Saulquin

Sabemos que el fenómeno de la moda es una lógica social que apareció en un determinado momento del siglo XIV. A partir de entonces, una ordenada evolución de las formas del vestir, iba adaptándose al compás de las necesidades que marcaban las ideologías de cada etapa histórica. Así, los códigos de seducción, rivalidad, competencia y distinción se aprendieron desde el comienzo de la Era Moderna, se ejercitaron en la modernidad y se convirtieron en un masivo emblema de la posmodernidad. Después de atravesar 600 años de vigencia, el sistema de la moda como parte integral de un contexto social de grandes transformaciones en todos los órdenes, está abandonando por innecesarias las pautas que lo sustentaban. Durante todo el siglo XX, la moda que había sido funcional para una ideología que enfatizaba la obsesión de la producción y el consumismo mostraba algunas características propias: impulsaba el consumo máximo, descreía de las identidades culturales y homogeneizaba objetos, cuerpos e imágenes. Pero sobre todo, para poder producir y reproducir sus prendas, la moda acataba puntualmente los mandatos de las tendencias que fijaban los especialistas en los centros productores de significados, uniformando para cada temporada, formas, colores y texturas. Este proceso tuvo su primer punto de inflexión internacional con la caída de las torres gemelas en 2001 y, a nivel nacional, con la crisis en diciembre del mismo año. La gran conmoción ocurrida a partir de entonces, condicionó la nueva manera de percibir el mundo y tuvo su inmediata respuesta en el universo de las modas, que comienza a diversificarse en varias direcciones. La más importante de esas perspectivas es la que responde al cuidado de los recursos naturales con producciones que contemplen la ética (reciclado y recuperación), como también los recursos humanos (comercio justo). Ajustarse a estos principios, que responden a criterios de calidad y respeto para todos los participantes en la cadena de valor textil, es un primer paso hacia la estabilidad de las prendas y hacia la incorporación de diseñadores y productores independientes, aunque con ello se produzca en una primera etapa un desequilibrio entre precio y calidad. Como la producción de prendas éticas resulta incompatible en una economía de masas, es muy posible que la variable de ajuste sea el desprestigio y rechazo a toda producción no responsable. En tal sentido se están multiplicando ejemplos de prendas diseñadas con conciencia social, que pueden ser recicladas y reutilizadas y que son la avanzada evidente de la toma de conciencia de una nueva realidad. Así, la nueva marca Sr Amor presentada en junio de este año cuando unieron su acción el Ejército de Salvación y JWT Argentina, con algunos de los más reconocidos diseñadores como Mariano Toledo, Pablo Ramírez, Hermanos Estebecorena, Martín Churba y 12NA, es una acción impensable hasta hace muy poco tiempo. Ellos revalorizaron las prendas usadas en otros tiempos y donadas a la institución benéfica. Si hasta ahora la Alta Costura marcaba solamente la jerarquía de la posición social, con creaciones únicas confeccionadas con recursos de alto valor económico, en la actualidad es capaz de abrirse hacia nuevas formas que destacan valores de creatividad a partir de reciclados y recuperaciones del pasado. Por eso resulta imprescindible reactualizar el significado de la experiencia del lujo como un poder transformador, a partir del goce de los sentidos y la conexión con los estados de ánimo, en una aventura de refinamiento y exquisitez espiritual. Desde esta óptica el nuevo lujo podrá muy bien estar representado por productos diseñados bajo el paraguas de conceptos éticos. Entre las causas más visibles de la desarticulación de los comportamientos masivos y las modas unificadas, se cuentan las nuevas tecnologías que en la actualidad impulsan transformaciones en las relaciones entre las personas. El crecimiento acelerado de las redes sociales, especialmente a partir del uso de Facebook y Twitter, está imponiendo una manera alternativa de presentarse frente al otro. Las estéticas preferidas y comunicadas en los blogs en acelerada velocidad permiten que sean las personas cada vez más alérgicas a los autoritarismos las que estén armando su propia síntesis. Más que las modas impuestas por canales tradicionales, son las tendencias que se incuban en las redes sociales las que juegan un rol en la difusión de las innovaciones. Las fuertes influencias en la estética actual también surgen desde las tribus urbanas que son muy monitoreadas por los jóvenes diseñadores, entre ellos los Otaku (una de las divisiones de la tribu Friky), amantes del animé y de todo lo japonés, que usan pantalones de corte oriental y camisas de manga corta sobre otra de manga larga cerrada hasta el cuello, anteojos y pelo largo y nada prolijo. Pero son los Freegans los que están alineados a la tendencia actual porque son partidarios de la recuperación de materiales para su reutilización. Como son amantes del reciclado adaptan lo que encuentran a su propio estilo. Por eso se espera que como consecuencia de estas críticas transformaciones las nuevas formas de vestir sumen funcionalidad a la practicidad, atiendan al cuerpo humano real, utilicen no sólo los nuevos materiales sino también los naturales y contemplen la relación entre la naturaleza ambiental y la humana. Otra de las importantes líneas hacia las formas de vestir del futuro son las prendas interactivas con adelantos tecnológicos incorporados. Estas vestimentas realizadas con nuevos materiales tienen la capacidad de tomar las informaciones del medio externo, para responder de manera eficiente y desarrollar las funciones para las cuales fueron creadas. La ropa deportiva electrónica con sensores biométricos integrados que miden la presión y la temperatura del cuerpo: prendas para los amantes del snowboard equipadas con pases electrónicos de ski, radio, posicionamiento satelital y sensores de temperatura. Un sensor en la espalda de una chaqueta realizada por Philips indica si otro esquiador o snowboarder está demasiado cerca, prendiendo una mano indicadora con luces en la espalda para avisar. Las aplicaciones son múltiples y se irán lentamente incorporando a la vida cotidiana como las prendas y carpas realizadas con materiales antimosquitos o la ropa de cama y para dormir con somníferos incorporados en sus fibras que facilitan el descanso sin tener necesidad de tomar medicamentos.En este contexto ¿cuál será el lugar del mítico jeans? Como prenda emblemática de la sociedad industrial, el jeans ha llegado con la cultura de masas a su máximo poder porque es el reflejo de todas sus estrategias. Formas homogéneas, medidas estandarizadas, ideal democratizador porque llega a todos los segmentos sociales y simplificación del estilo: está cruzado por tantos códigos sociales que superponen sus significados, y por eso es multifacético. Con la pérdida de importancia de lo masivo, se evidencia un cambio en la manera en que las personas se relacionan con los objetos que las rodean. Entonces, resulta natural pensar que esta diferente percepción se transfiera a la relación con los jeans que desde ahora serán visualizados ya no como prendas capaces de hacerlas únicas sino como una prenda funcional más. Una vez más, las transformaciones socioculturales le dictan a la moda sus propias condiciones, que deberá evolucionar hacia nuevas formas a partir de los cambios radicales en los seres humanos. La trama de los nuevos comportamientos que son bien evidentes, marcan un rumbo hacia la creatividad de las personas, no ya por tendencias impuestas por las modas sino por una libertad de recombinación que al desdibujar controles y disciplinas, acepta la diversidad que se irá transformando en la huella de la identidad. Es muy posible entonces que la moda pueda mostrar la suficiente madurez y adaptabilidad para evolucionar a un nuevo estadio, reactualizando y resignificando el estimulante juego de las apariencias.
Fuente: Diario Clarin

viernes, 5 de marzo de 2010

Historia de la moda


    La moda comienza en el año 1900 con la llamada silueta S, debido al corsé que empujaba el busto hacia arriba, estrechando la cintura y sus faldas ajustadas a la cadera ensanchándolas en forma de campana al llegar al suelo. En el mundo laboral se empieza a incorporar los trajes sastre y el corte con influencia masculina para las mujeres. Los vestidos eran largos, cubrían los zapatos, las plumas y los encajes hacían furor, destacando los grandes sombreros con infinidad de adornos y ornamentos. La moda prácticamente solo fue seguida por las clases altas inglesas y francesas.

En 1910 se hubo un cambio rotundo en la moda, influenciado por el "Ballet Ruso" que recorría los escenarios europeos. Los colores llamativos y la onda oriental, reemplazó la supremacía en tonos pastel y las faldas largas. Bailarinas como la sensual Isadora Duncan y la enigmática Mata Hari, se transformaron en íconos de belleza. Gracias a esto las mujeres se atrevieron a desafiar los sólidos principios morales que las ataban y comenzaron a mostrar el cuerpo, lo que no fue nada fácil sin la intromisión de la iglesia. Los cuellos antes "hasta las orejas" dieron paso al escote en "V" y las faldas se acortaron levemente, dejando al descubierto los tobillos, lo que por supuesto causó estupor en la época porque durante siglos las piernas femeninas habían sido el símbolo erótico que "provocaba la lujuria en los hombres" y que por ello, debían ser escondidas
(Coco Chanel)En 1918, luego de la primera guerra mundial, la falda campana cedió el paso a los cortes rectos, "tipo tubo". El muy utilizado corsé cambió su estrategia, ahora se utilizaría para disminuir el busto y no para levantarlo como en tiempos anteriores. El "corsé alisador" y los vestidos acinturados en la cadera, trazaron el nuevo tipo de belleza y de mujer, las que buscaban parecerse más a los muchachos que a las antiguas beldades femeninas. Así surgió el estilo Garzonne, en donde las mujeres para lograr más aún el parecido con los hombres, se cortaron el pelo y perfilaron las cejas, comenzaron a salir a bailar y trataban de eliminar los patrones preestablecidos que diferenciaban las clases sociales. Ahora hasta podría ser bien visto ser amiga o parecerse a las cortesanas de "vida alegre".
En la plena época de la post guerra y personificando a esta nueva generación de mujeres independientes y modernas, apareció la mitológica Coco Chanel. Su estilo representaba la revolución femenina y la economía que debía surgir en época de recesión. Por esta razón, introdujo materiales más simples y menos costosos que el chiffon, el tul y la seda. Entonces creó los trajes de punto, tejidos finos que otorgaban más y mejor flexibilidad para la nueva mujer, la que además ponía énfasis en la práctica deportiva, incentivada por la reciente costumbre de ocupar el tiempo en algo útil.

En 1920, la ropa comenzaba a ser mucho más práctica. Nuevamente vuelve a cambiar la silueta descendiendo la cintura a su posición anatómica, marcando el talle y ensanchando los hombros. Se popularizaba el traje de chaqueta para calle y se fiesta se elegían los vestidos con grandes escotes en la espalda así como abrigos largos con pieles. En esta década se destacan las faldas cortas. Desaparecen los sombreros y se vuelven a dejar crecer el pelo.






En 1930, esta es una década de guerra y eso perjudico a la moda. El look se militarizo y los tejidos se volvieron pobres, debido a esto las chicas se vestían con uniforme de ciudad, es decir, trajes de chaqueta. El largo se elevaba por debajo de las rodillas popularizando los pantys, aunque fueron escasos. Usaban los zapatos topolino (zapatos de cuña, con plataforma. Se llamaban asi por usarlos las llamadas “niñas topolino”, mujeres liberales para la mentalidad cerrada de la epoca y muy criticadas por la sociedad conservadora de la posguerra) y los gorritos diminutos que eran muy sencillos o simplemente pañuelos a la cabeza.




En 1940, volvió el esplendor, triunfo el nuevo look de Cristian Dior. Otra vez se vuelve a forzar la silueta con una cintura estrecha y tomaron volúmenes sus hombros y pechos. Se aumentó el vuelo de sus faldas pero se mantenían por debajo de sus rodillas. Comenzó el culto por la belleza por que las mujeres estaban hartas del estilo masculino y es por eso que volvieron las curvas. Los zapatos se estilizaron haciéndolos mas puntiagudos, usaban abrigos de paño, bolsitos al codo y los más elegantes sombreros. los peinados clasicos son rulos y ondulados bien lacados pero no completamente fijos, se usaba muchisimo cargar el cabello a un lado y poner un broche en el otro

En 1950, esta década se destaca por la revolución. Se utilizaba ropa COMODA dando lugar a la ropa juvenil, dejando atrás el lujo Borges. Se había puesto de moda la ropa extravagante. las mujeres vestian faldas o vestidos largos o por debajo de la rodilla, con volantes o fruncidos, las de alta sociedad llevaban sombrero y guantes,usaban zapato de tacon alto, no se pintaban mucho solo los labios que normalmente era color carmin,casi todas llevaban pelo largo recogido en moño o con pizas a los lados, tambien se usaban trajes de chaqueta tipo sastre y abrigos mas bien flojos y por supuestos siempre llevaban bolso a juego con zapatos que casi siempre era de color negro. Los estampados eran de mariposas y de flores. Las siluetas volvieron hacer más lisas y se comenzaron a imponer rápidamente por todo el mundo las minifaldas.


 En 1960, en esta década los adolescentes se pudieron expresar libremente. La liberación fue producto de una serie de cambios económicos, políticos y sociales, pero fue la música la que principalmente libertó las mentalidades juveniles reprimidas durante tanto tiempo. Fueron años de diversión y de una constante búsqueda de identidad. Aquí surgió el concepto de la ropa diferente, original, divertida y extravagante. El cabello se usaba corto y con cortes geométricos. Tanto los hombres como las mujeres comenzaron a usar pantalones de campana y se imponieron las blusas de algodón.


En 1970, fue una década muy diversa, aquí se produjo un furor hacia lo RETRO. Las flores fueron el principal símbolo no solo en la ropa sino que también el pelo y representaban la ideología ilusoria que los guiaban a la llamada REVOLUCION DE LAS FLORES. Asentados en la ciudad estadounidense de San Francisco, los jóvenes vivían en comunas, consumían comida macrobiótica y fumaban sin restricciones marihuana. Bajo esta forma de vida nacieron los clásicos "patas de elefante", las camisas hindú, el pelo largo. Resaltaban los trajes y vestidos, que se lucieron con ajustados pantalones. El algodón fue remplazado por la lycra; usaban botas o zapatones de taco, tipo suecos. Las mujeres buscaban la comodidad más que la belleza y la ropa ya no tenía sexo, eran prendas unisex. El pelo tampoco era ya un signo de distinción; caminando de espalda, muchos hombres parecían mujeres de eternas cabelleras. En el transcurso de estos años se mostraron dos polos bien concretos de jóvenes: aquellos que sólo querían divertirse y aquellos que buscaban una participación activa en el país. Estos últimos participaban en movimientos estudiantiles y políticos y aspiraban a lograr un verdadero cambio social, profundo y comprometido. Ya a finales de la década, la llegada de los brillos y bailes de "Fiebre de Sábado por la noche", transportó la vida hacia las horas nocturnas. La diversión, la música con ciertos toques electrónicos, las discoteques y las luces hiperkinéticas hicieron de la moda una fiesta
                              


 En 1980 el nuevo estilo se caracterizaba por el uso de ropa interior visible, ya sea sobre una remera, debajo de una remera transparente o tirantes de encaje visibles. Esta nueva moda fue altamente controversial ya que esto nunca se había visto en el pasado; esto fue sinónimo de liberación para las mujeres, ya que antiguamente usar la ropa interior así les daba aspecto de una mujer desarreglada. los colores fuertes, los estampados y las hombreras gigantes pusieron de moda los "excesos". Todo era rebuscado; los peinados y la superposición de prendas rodeadas por un grueso cinturón, llevaron la moda a su peor momento histórico. Michael Jackson causo furor con las chaquetas de cuero rojo, pantalones de paracaídas y todo lo que tuviera cierres. La llamativa sensualidad de Madonna creo una devoción por los crucifijos, las cadenas de strass y pulseras de caucho. Lady Di, en la mas grande boda de la década, creo de nuevo el interés en el estilo romántico con muchos vuelos. El traje Chanel revivido por la primera dama Nancy Reagan, ilustra la imagen ideal, conservadora y chic de la mujer ejecutiva. Al mismo tiempo, los jeans comenzaron a hacerse increíblemente mas comunes , siendo fabricados por diseñadores que les dieron otro nivel y estatus en la moda. Hacia el final de la década, el Jean seria pre-lavado con ácidos produciendo un efecto ingeniosamente decolorado y chic.
El New Wave , los brazaletes de cuero, pulseras de cristales, el estilo punk utilizado por Billy Idol, el breakdance, Duran Duran, los zapatos Vans de cuadros, las hombreras y el look a lo Miami Vice, forman parte esencial de los 80's, años en los que en busca de un estilo propio, se valía todo.


 















En 1990, El principio de la década fue parecido a los 80's, continuaban utilizándose el maquillaje recargado y los pantalones al estilo M C Hammer al igual que los grandes peinados. en esta época se basaba en la variedad y no en una tendencia específica y duradera. Esto cambio en el año 1993 cuando una banda llamada Nirvana, empezaba a sonar en las emisoras de radio llegando al puesto N° 1, influenciando enormemente a los jóvenes de esa época con su forma de vestir, alterando dramáticamente la moda juvenil con lo que se llamo el "grunge look" caracterizado por sweaters o franelas muy largas y pantalones rotos, descocidos y deshilachados. Rápidamente los jóvenes se volcaron hacia los almacenes de ropa barata o de segunda mano en busca de ropa andrajosa, para poder vestirse "a lo Nirvana" y estar a la moda. El "grunge" fue eventualmente desplazado por el "hip hop" inspirado en los pantalones muy anchos o que quedaran grandes.
En el año 1995 poco después del gran éxito que causara la serie de televisión "Friends" se puso muy de moda el corte de cabello a lo "Rachel" (Jennifer Aniston). En los 90's era el equivalente al de Farrah en los 70's. Los Levi's, siendo una marca reconocidísima en el mundo del los jeans, en los 90's se adueñaron del mercado, para ser la marca mas utilizada. El "look underground" era otra cosa, se basaba en la modificación del cuerpo con cantidad de piercings y tatuajes influenciados por una encendida cultura de música alternativa y pensamientos progresistas.